El infinito en un junco

Queridas familias:

En esta semana dedicada a los libros no podía faltar la carta de amor a ellos dedicada más famosa en los últimos años: “El infinito en un junco”, de Irene Vallejo.

Aquéllos que topen con él y lleguen a sus últimas páginas se darán cuenta de que, como dice la autora, “ésta es la historia de una novela coral aún por escribir. El relato de una fabulosa aventura colectiva, la pasión callada de tantos seres humanos unidos por esta misteriosa lealtad: narradoras orales, inventores, vendedores ambulantes, maestras, sabios espías, rebeldes, viajeros, monjas, esclavos, aventureras, impresores. Lectores en sus clubs, en cumbres de montañas, junto al mar que ruge, en las capitales donde la energía se concentra y en los enclaves apartados donde el saber se refugia en tiempos de caos”.

Es la historia de la creación, el crecimiento y auge, y también de la lucha por la supervivencia de los libros. Esos montones de páginas encuadernados con capacidad para hacernos viajar en el espacio y el tiempo, para permitirnos conocer otras vidas y otras perspectivas, para ayudarnos a crecer en empatía y comprensión hacia lo diferente, para proporcionarnos calma, risa, evasión o desasosiego, según lo que necesitemos o queramos en cada momento.

“El infinito en un junco” nos cuenta muchos de los avatares vividos por estos compañeros de viaje/vida, desde su fabricación en papiros y pergaminos hasta la posterior utilización de pieles de animales y de los árboles, desde la construcción de la biblioteca de Alejandría hasta que los romanos recogieron el testigo de sus admirados griegos. Todo ello contado de forma fácil y amena, salpicando los datos históricos de anécdotas interesantes (si tuviera que quedarme con una, diría ésta: “libre” y “libro” utilizan la misma raíz en latín) y de numerosísimas referencias a libros que habremos ya leído o que querremos leer.

Por todo esto, no es extraño que “El infinito en un juco” ganara el Premio Nacional de Ensayo en 2020 y que se haya convertido, como decía al principio de esta reseña, en una oda a los libros conocida por (casi) todos los amantes de la lectura. Si estás entre aquéllos que aún no lo tiene entre sus manos, corre a la librería de tu barrio o a la biblioteca, te aseguro que no te arrepentirás.